martes, octubre 06, 2009

Mañana de domingo

Un día abriste los ojos a un techo desconocido. Te asustaste y quisiste moverte, pero el cuerpo pesaba 600k y la cabeza te latía como si hubieras dormido apretándola con un torniquete. Rotaste el cuerpo, te incorporaste y con un mareo atroz, te reconociste vestido como la noche anterior. Encontraste una chica desconocida durmiendo a tu lado, linda, en bombacha y musculosa blanca. Los ojos le lloraban maquillaje corrido y se habían pasado el sueño pintando la almohada. La tapaste con una manta de esas escosesas que encontraste a los pies de la cama, y saliste de la habitación.

Encontraste un patio interno, como una casa chorizo, y reconociste el lugar. Era la ocasa de un amigo de tu hermano, a la que fuiste con cuatro o cinco más después de esa noche de sábado. Concluiste que la rubia en bombacha y musculosa blanca debía ser la misma que te llevaste al baño de hombres a darse unos saques y unos besos. Suspiraste. Si tenías los pantalones puestos es que no te la habías llegado a coger. Probablemente te desmayaste apenas tocaste la cama, como cada vez que descontrolás. Con esa actitud de rockanroll no la volvés a poner nunca más.

Cruzás el patio hasta la cocina, prendés una ornalla y ponés la pava. No es la primera vez que te despertás una mañana de domingo en ese lugar. Mientras preparás el mate te acordás de esa vez, cuando tenías 17 años, que salieron con tu hermano y sus amigos a romper la noche. Era la última vez que salían antes de que se fuera a España, con la crisis del 2001. Esa noche terminaste derrapado, recordás sonriendo mientras cebás el primer mate. El agua todavía está fría. Esa noche le habías puesto todas las pilas. Llegaste sonriente con un Juancito Caminante a esta misma casa, donde habían hecho la previa. Los amigos de tu hermano también se colgaron cara de fiesta, pero duró poco. La botella de whisky se terminó en media hora y salieron a bailar, vos ya fumado y borracho. Para cuando llegaste a la pista habías perdido toda cordura y bailabas en estado de trance hipnótico para no soltarte ni recordar por un instante que tu hermano, ese mismo que estaba apretándose a una morocha divina, al día siguiente se iba a otro continente sin pensar volver. Un rato después estabas tirado en un rincón, llorando sin control como el hermanito menor que nunca dejaste de ser. Después de eso no recordás nada, hasta despertarte a la mañana siguiente de la misma forma que hoy. Te reís para no volver a llorar, pero de vergüenza. Las cosas que hace uno cuando es pibe.

Te sentás en una silla del patio con el mate y la pava, y empezás a intentar recordar la noche anterior. Ahora que lo pensás, si terminaste igual que aquella vuelta, debe ser porque no sólo los pibes derrapan. ¿O será que seguís siendo un pibe?...

Sacás la cuenta: seis años pasaron desde entonces. Tu hermano volvió de España el año pasado, cuando luego de cinco temporadas decidió que para laburar de mozo, laburaba en casa. Seis años nada más, pero te pesan como una vida. En esos años terminaste el secundario, empezaste y dejaste tres carreras y laburaste de cinco cosas distintas. Tuviste dos amores y varias amantes, la muerte de un amigo y el nacimiento de tu sobrina. Sentís que pasaron décadas desde que eras ese niñato irresponsable que con tres whiskys pierde el conocimiento.

Y sin embargo ahí estás, en el mismo patio que hace seis años, tomando mate de la misma pava. El sol ya empieza a calentar la mañana, pegándote de lleno en la cara. Cerrás los ojos, sentís su calor acariciándote la piel. Claro que creciste desde entonces, eso es innegable. Pasa que aún te queda mucho camino por recorrer. Comprendiste algunas cosas, amaste y sufriste, pero todavía estás muy lejos del hombre que vas a ser. Te falta experiencia, sabiduría, pero no hay apuro: todavía no es el momento. Y sonreís, porque entendés que seguís siendo un pibe. La juventud es la etapa ideal para mandarte todas las cagadas que puedas. Es el presente el momento para cometer errores y despertarte las mañanas de domingo bajo techos desconocidos acompañado de rubias en bombacha. Pero tenés que dejar de derrapar así, pibe. Porque con esa actitud de tockanroll, no la volvés a poner nunca más.

11 comentarios:

ZoretMan dijo...

hey! muy buen post! me sorprendes a veces (para bien)

Giselle dijo...

No se si quedo el msj pero como te decía, si cambias un el por ella esa historia es veridica.

Rodolfo dijo...

Me encantó. Pero más me gustó, porque me lo imaginé (no me pasó, OK, pero me lo imaginé)

Patricio dijo...

Como el vino, usted mejora con el paso del tiempo: cada día escribe mejor.

Border dijo...

BOnito relato Mandi, te pone en clima facil y te va llevando reecordandote cosas que uno ha hecho de chico.

Beso grande

Color dijo...

Qué buenas derrapadas... A mi el viernes se me apagó el tele así, y me encaré a mi ex sin saber que era ella, pff..

Saludos Claire =)

Valeria dijo...

Muy bueno Claire. La juventud es la etapa en la que está todo bien para experimentar a mansalva, agregaría "con recaudos"; pero la verdad, es que uno a la distancia se da cuenta que gran parte de lo que aprendió se lo debe a sus cagadas, básicamente.Esta historia, a través de un lenguaje coloquial sin extravagancias, de manera sutil como quien no quiere la cosa, permite lucir tu estilo.Copado.=)

Claire Mandarina dijo...

ZoreTman: Menos mal que aclaraste.

Giselle: Yo nunca hice algo así, ni lo volveré a hacer.

Rodolfo: Es la idea =)

Patricio: Qué amable caballero... gracias!

Border: "Mandi" jajajaja...

Color: Vos siempre tenés las mejores anécdotas.

Valeria: Digamos que la idea es cuidarse siempre, pero es difícil... a veces se pierde el control.

Gracias a todos! Como ustedes dejan comentarios los quiero más que a los lectores que no :P

Gustavo Montiel Pagés dijo...

soy gustavo, el mexica que compartió asado en casa de Bernardo con vos y tus hermanos mandarina. Me gustó mucho Miss Universo pero me ha interesado más esto de la adicción a internet y los problemas de desvelo. Me reconozco en vos, con lo de las madrugadas para escribir y estar bien solo. Genial. Me haré adicto a tus escritos. Beso

Claire Mandarina dijo...

Gustavo: Un honor contar con su presencia en este humilde espacio. Nos estaremos leyendo entonces! Gracias por tus lindas palabras =)

racheL dijo...

lei de tu blog en elvernaculo y me dio curiosidad por la linda entrevista q te hicieron. y me estoy haciendo adicta a la mandarina :) muy buenos retratos tienen tus textos!