domingo, mayo 24, 2009

Heartbroken

Anoche empecé a escribirlo. Decía que me cagaba en tu honestidad brutal, tu falta de filtro entre lo que sentís y pensás y lo que me decís, tus movimientos de estantería y todo lo demás. Quería poder plasmar en una entrada toda la bronca, la decepción y la soledad en la que me vi envuelta. Pensé en mandarte un mail kilométrico, escupiéndote mi realidad a la cara. Hoy, resacosa de una noche sola a tu lado, intentaré otra cosa.

Ya no estoy enojada. Estoy triste, sola, descorazonada. Creo que siempre supe que esto iba a terminar así. Más bien, siempre lo temí, lo consideré una fuerte posibilidad. Anoche, concretados mis temores, me vestí con mis mayores inseguridades y me transparenté ante tus ojos esquivos. Lo único que me quedaba era mi verdad desnuda, y la ofrecí a tu contemplación del vacío, tus nervios evidentes y tu silencio profundo. No se podría decir que obtuve una negativa. Más bien no obtuve nada. Sos un laberinto de dudas e inseguridades que te atan las manos, los pies y la boca, impidiéndote conocer tus propios deseos y anhelos. Yo, también, soy una pelotuda.

Tu miedo a lastimarme fue lo único que sentí con claridad. Estás aterrado por la responsabilidad de tus actos. Antes que sentir dolor, preferís no sentir nada. ¿No te das cuenta que no hay control posible? Tu estrategia es equivocada. Creés que ignorar lo que me pasa (y lo que, había entendido, también te pasaba) es lo más parecido a la felicidad que podés encontrar. En pos de evitarme sufrimiento, me lo infringís. ¿Sorprendido? Claro que me lastima tu rechazo.

Lo único que me queda es olvidarte. Producirte el vacío de mí tal como yo siento el tuyo. Veremos si me extrañarás; yo creo que sí, pero que no harás nada para evitarlo. No cuento con eso. No cuento con vos.


Se necesita un cirujano de corazón
para extraer tumor maligno.




2 comentarios:

Muzza dijo...

Que la anestesia sea general.

Cherry Lips dijo...

Ay ay Adelino, pronto llegara el día en que se arrepentira de su accionar y tu ya estaras feliz en otro lugar sin siquiera recordarlo.