viernes, noviembre 13, 2009

Hollywood Mar del Plata

Si esto fuera una película de Hollwood, la situación sería otra.

La ventana del bar del hotel sería inmensa, de quince por siete metros, vidrio doble. La vista desde el piso 50 donde estoy ubicada me ofrece la panorámica de una ciudad norteamericana que brilla en cada luz de neón - Boston, Seattle, quizás Nueva York. Tengo un vaso de whisky en la mano, Johnny Walker etiqueta negra sin hielo, y un cigarrillo con boquilla en la otra. El pelo atado, las uñas verdes y mis lentes-antifaces sobreviven en Hollywood; el resto de mi atuendo dejó paso a una combinación sexy y elegante que cubre mi cuerpo de Jennifer Lopez. El sector fumador del bar está poblado por seis o siete personas más, algunas parejitas, el resto hombres de traje y corbata que beben penas y fantasean con streapers sentados en la barra. Fumo, pensativa, y escribo en una libreta de cuero que llevo a todos lados, con la Parker de platino que mi padre, ex agente del FBI, me regaló para mi último cumpleaños. Estoy de visita en la ciudad cubriendo un festival de cine para la revista en la que trabajo. No, de hecho, soy jurado del festival. Eso justifica el derroche de glamour del hotel, el bar a cuenta de la habitación, la habitación a cuenta del festival. Pero me encuentro sola. Sola y tomando Johnny Walker. En Hollywood, al menos tengo glamour.

Sin embargo, aquí estoy. En la planta baja del hotel Juan D. Perón de Mar del Plata. Mi whisky caro y sin hielo se revela en su verdad tercermundista de botella de Quilmes de boca ancha. En este lugar no existe un salón fumador, sólo una vereda inhóspita y fresca. A través de mi ventana no me puedo enamorar de un hermoso horizonte nocturno de luces ciudadanas y diminutas; a lo sumo una calle gris y húmeda con un Fiat Spazio estacionando en la esquina. Los borrachos de barra se esfuman en el aire, y me dejan con un guardia de seguridad que mira comedias románticas dobladas al castellano neutro por TNT. Sola y tomando Quilmes. Sin Hollywood, pierdo todo mi glamour.

Sin embargo, a pesar de ser anti-glamorosa, peronista y cervecera, estoy en un festival de cine. Así que Hollywood puede ir y meterse sus cincuenta pisos cinco estrellas bien en donde le duela - y yo, yo me voy a ver películas.

3 comentarios:

@cristian dijo...

jajaja, muy buen relato. Que la pases lindo en MDQ.

Claire Mandarina dijo...

@cristian: Gracias querido! Anda tan seco de comentarios este blog...

Jorge dijo...

alguien llamo a un barman? aqui le traigo un comentario disfrazado de cointreau (si, ya se... es de naranja, no de mandarina... pero si que es glamoroso como un Walker!!!) para que este blog cervezero tenga la actitud que le falta al hotel de hollywood!
reconozco que voy de arriba para abajo, pero no puedo dejar de leerlo!
haces renacer en mi una vieja pluma, olvidada en algun sector de mi escritorio personal... hace rato que no escribo, porque no analizo lo que vivo.
Gracias Claire!