Los problemas, las alegrías, las preocupaciones, las carcajadas y la neurosis no conocen la gripe A ni están familiarizados con la falta de monedas. Por el contrario, son entidades libres de toda rutina y modas cuyo único interés es ser el centro en nuestras vidas.
La mía, personalmente, hoy es una ensalada. Me encuentro en la famosa etapa de cambios. Prioridades reestructuradas, momento para mí misma. Cada tanto hay que permitirse parar la pelota, e incluso pedir un cambio, si no se sabe ya qué partido se está jugando.
Seamos más claros. Laburo nuevo, facultad cerrada por gripe zombie, finales pendientes y soltería por elección sería un pantallazo bastante fiel a mi vida hoy. Tengo ganas de volver a hacer cosas que me gustan, que realmente disfruto. Escribir, tocar el piano, y...
...hacer radio.
Es por eso que desde el próximo 7 de julio, todos los martes podrán escucharme a partir de las 21.30hs en Mansa Radio. El nombre del programa está sujeto a voto popular, así que si tienen ideas son más que bienvenidas. Mañana online las discutimos mejor ;)
Estoy muy requetemuy contenta por poder volver a hacer radio. Gracias miles a los anfitriones de todo esto, @karpicius y @elmomia, por esta divina chance que me dan con toda la buena onda de siempre (aunque, sépanlo, todavía me deben tres vinos).
Así que, ya lo saben!!!
Desde el 7 de Julio Mandarina manda fruta todos los martes a las 21.30hs por www.MansaRadio.com.ar -Mansa locura!-
Este martes los quiero a todos pegaditos al dial, eh!
Pootah dice: bien llegue a una explicacion al respecto creo que podriamos decir que estos años estuve y aun estoy en una crisi vital, y que tengo que poner los valores de cómo estoy en el marco de esa crisis digamos, 'pootah en crisis esta bien'
Claire Mandarina dice: claro eso hago yo
Pootah dice: aham
Claire Mandarina dice: q haces hoy?
Pootah dice: escuchar propuestas tenes alguna?
Claire Mandarina dice: ver pelis? ir a un bolichin?
Pootah dice: porque la verdad me invito guille a una fiesta en palermo y estoy re nada
Claire Mandarina dice: me baje la boda de mi mejor amigo te re cabió
Yo sé que todos ya la deben conocer, pero si no es el caso, deberían.
Hoy a la noche fui con mi amiga Pootah (que no linkeo porque la oligofrénica es demasiado pelotuda como para hacerse un blog) a ver a mi nueva diosa personal. Disculpen, sé que suena exagerado, pero esta Loca de Mierda es un ser único. A mí me encantan las minas que pueden expresarse con humor, probablemente porque a mí no me sale ni en pedo, así que sublimo a través de ellas todos los chistes que no se me ocurren. Pero volvamos a ella.
La divina de Malena Pichot hizo estallar The Cavern esta noche fría de 17 de junio. Hubo dos muchachos bien agraciados antes de ella (al primero le re doy), pero cuando el presentador la -ejem-, presentó, el estadio (?) estalló en ovaciones. Todos habíamos ido a verla a ella. ¡Qué bueno! ¡Quiere decir que le está yendo bien!...
Se comió todo. El escenario, las risas, la poronga, todo. Se te notaba nerviosa, divina, mi amor!! ¿Nerviosa por qué? Todos habíamos ido a verte. Y la verdad que fue infalible.
Lo que a mí no me gusta del stand up (aparte de que es grasa :P) es que si el comediante no es bueno, me siento incómoda. Una, como público, siente la obligación de reirse de chistes malos o no-tan-buenos porque miralo ahí, pobre pibe, re nervioso, está recién arrancando y no da no reirse nada, porque le cagás la noche. Y la que la termina pasando como el culo soy yo, forzando los chistes para que me parezcan un poco más graciosos y reirme para que un pobre diablo que ni conozco no se vaya a dormir llorando y pensando que es un fracasado por mi culpa.
Bueno, quizás esté exagerando.
El punto es que los muchachos Fernando Crisci, Daniel Kertzman y Nicolás Salischiker (teloneros de Malena, si se me permite la expresión) me hicieron reir, sí; pero también hubo varios silencios de ese tipo, con esa incomodidad tan única del chiste no festejado. Pero con Malenita no. Era incontrolable. La loca subió al escenario y dejé de mirar al público (como estaba en el entrepiso eran casi parte del show para mí), dejó de haber otra gente y sólo me dediqué a prestarle atención.
¿Vieron cuando de repente se encuentran con alguien famoso en persona y no pueden dejar de mirarlo? Es como que querés verlo como una persona finalmente, ver cómo se ve en realidad. Yo sé que es de cholula total, pero es más fuerte que yo, no puedo evitarlo. Bueno. Eso me pasó esta noche. Y eso que Male no es (tan) famosa. Pero verla en YouTube me ayudó mucho a hacerme reir algunas noches tristes de los últimos meses, y le tomé cariño como a una amiga imaginaria. Por eso estaba tan emocionada con verla en vivo.
Decía, con esta Loca no hubo silencios incómodos. Al contrario. Yo dejé de prestar atención a las risas (aunque por supuesto las oía), pero la verdad es que se respiraba otro ambiente. Sentías en el aire que la gente estaba sonriendo, esperando los remates. Y a mí me hizo mear de risa. Yo estaba muy contenta, bien predispuesta, y el show no tuvo desperdicio ni un segundo. Me reí como hacía mucho que no me reía en el teatro. La pasé de 10.
¡Y en cima resultó que nos sentamos al lado de las amigas! Entre las que estaba obviamente Carla, coprotagonista de varias aventuras youtuberas de la Loca de Mierda y tan cuelgue como ella. Me tragué todas las ganas de saludarlas, lo admito. Me dio vergüenza sentirme gruppie, lo cual he comprobado que es una estupidez: a los artistas under les encanta que les vayas a hablar. Hasta es probable que pegues onda y te vayas a tomar una birra con ellos, lo cual garpa muchísimo por más sea un miércoles a la noche. En cima estaba con Pootah, también conocida como mi secuaz enmascarada de aventuras insólitas cuya recopilación algún día será bestseller. Pootah se re copa con mis cuelgues, diría que incluso me empuja al ridículo en oportunidades (y yo sigo cediendo! boluda!). Así que ahora lo pienso y digo mierda, re daba irnos a conchetear con Malena y sus amigas (y sacarnos una foto con ella! fuck!). Podríamos haberlo intentado. De última nos decían que no y listo. Pero Pootah no hizo ningún ademán de detenernos a esperarla y a mí me dio vergüenza decirlo. Así que nos tomamos el 60.
Pero Male querida, si leés esto, sabé que para la próxima me animo. ¡Lo prometo!
Estuviste divina y genial. ¡Que no te pare nadie...!
(NOTA: Las fotos las sacó Pootah quien próximamente deberá hacerse un Flickr o procederé a patear su feo culo)
Ya salió el n°8 de la revista Oblogo, publicación de distribución gratuita en los puntos céntricos de Buenos Aires cuyo objetivo es difundir el material de la blogósfera.
¿Y por qué mandás el chivo, Claire? -pensarán ustedes, astutos y silenciosos lectores. Y mi respuesta es, oh queridos, esto se debe a que en este dichoso número la flamante revista tiene el privilegio, qué digo privilegio, el honor de encontrar entre sus páginas un posteo de esta misma pluma naranja que hoy están leyendo!!
Así es, junto con varios bloggers más, podrán encontrar mi post Tragedia romántica en el contenido de este número. Enumeremos a continuación una sucesión de hechos con las correspondientes emociones que le generaron a esta Mandarina:
-Me dedicaron dos páginas (casi) enteras. Dos páginas. ¡Dos! Eso quiere decir que soy imporante... ¿no? ¿O que escribí mucho? ¿Será too much? ¿Escribo mal? ¡Pero me publicaron! Así que tan mal no está... (dos páginas! wau!)
-Mi nombre salió en la tapa. Junto con el del resto de los bloggers, claro está. Pero, ¿qué importa? Soy una cover girl! kyaaa!
-Hernán Casciari también escribe en este número. Me publicaron con Casciari. Me publicaron con Casciari. ¿¿Me publicaron con Casciari?? Soy almoust famous!! (claro que soy gruppie de Casciari, ¿algún problema?)
...los delirios continuaron por incontables horas...
...y eso que todavía no tengo la versión impresa ;)
Más allá de las jodas, de verdad, es todo un honor que lo chicos de Oblogo se hayan acercado con tanta buena onda a "pedirme permiso" para publicarme en la revista. Su reconocimiento me hizo muy feliz, y la verdad sea dicha, son los primeros que consideran que vale la pena imprimir algo de lo que escribo con voluntad. Así que, mil gracias, Oblogos!!... Ojalá alguna editorial comparta sus criterios algún día :P
Para los que la quieran, recuerden pasarse por la página de Oblogo, donde pueden descargarse el .pdf.
Renata es una vaquita diminuta que habita en las rendijas de mi cerebro. Como tiene complejo de piojo, cuando decide salir a pastar sobre la superficie de mi cuero cabelludo tiñe sus manchas de fucsia, así no la confunden. También puede hincharse y reducirse a piaccere, con lo que no es extraño sentirla bailar en el laberinto de mi oreja, o echarse a dormir en el cerro de mi teta derecha, apoyando la cabecita sobre la punta de mi pezón.
Renata no conoce el pudor ni la vergüenza. Dispone de mi cuerpo con la naturalidad de la inocencia. A veces me hace acordar a la mascotita de Cometín Sónico que cambiaba de color; sus actitudes son muy parecidas, y su camuflaje, idéntico. Mi vaquita es traviesa y muy coqueta. Se divierte intentando llegar a la China a través de mi ombligo, dando largos paseos por la llanura de mi espalda o jugando a las escondidas entre los dedos de mis pies.
Admito que a veces se pone un poco molesta. Cuando no le presto atención porque estoy en otra (el cine, la facultad, jugando al poker) se ofende e intenta recuperar su protagonismo mordisquéandome el lóbulo o haciéndome cosquillas en las axilas. La mejor solución para estos casos es inclinar la cabeza como si quisiera destaparme un oído y obligarla a meterse en su hogar, que, recordemos, es mi cerebro.
Pero yo la quiero a mi Renata. Sin ella las noches serían mucho más solitarias. Me divierte conversar con ella, aunque sus reflexiones no pasen de un muuu. Renata es mi musa inspiradora. Ella no lo admite, pero sé que en sueños me susurra historias mugiantes de su tribu mágica de vaquitas diminutas y multicolores. También me regala semillas de ideas, plantándolas en los rincones de mi lóbulo frontal de madrugada, para que florezcan a la noche siguiente y me llenen de sueños su jardín.
A veces temo que un día tenga que partir. Sé que la extrañaría, pero también la comprendería. Algún día tendrá que volver al país de Nunca Jamás, la aldea de los Pitufos o de donde carajo sea que vino. Pero hasta entonces, ella es mi vaquita, y yo su pradera. Y juntas somos mucho más que dos.
El viernes fue día de duendes y casualidades felices.
Me encontré con examor en la facultad porque iba a buscar a "su chica", quien resultó ser la turrita que mandé al polo norte el lunes pasado. Lo más gracioso es que ella siempre supo quién era yo, pero yo ni idea quién era ella. Genial. Además, ya estoy con 6 kilos menos y mis nuevos anteojos high wave, con lo que examor me vio en un gran momento. Cuando ella llegó no le saqué los ojos de encima, y élme miraba entre nervioso e incómodo. Por dentro estaba bailándo Provocamé, mujer pero por fuera me mantuve con tanta entereza que me gané el Oscar a mejor guión. Procuré discutir llena de confianza y con argumentos tan sólidos que gané una discusión e impresioné a mi ex al mismo tiempo. Cuando salí de la facu, estaba radiente.
El buen humor continuaba cuando encontré a Adelino conectado. Ya tenía planes con Miguelito (es igual al de Mafalda) de modo que no daba armar algo. Pero así como lo conozco le saqué la ficha que tenía ganas de vernos. Ya fue, venite un rato, pero sabé que me tengo que ir temprano...
La verdad que me divertí mucho. Tocamos el piano, fumamos flower power y colgamos con su ukelele (qué cosita preciosa!). De repente, se hizo la hora de partir. Noté una cortina de tristeza en su mirada, pero la ignoré. You had your chance, my love. Y entonces, lancé una exclamación. Mientras el sonido corría por mi garganta comprendí que mejor era callar, pero era demasiado tarde. Adelino notó entonces el reloj de pulsera de hombre que yacía sobre mi mesa de luz. No pude evitarlo. "Qué boludo! -exclamé- Se lo olvidó...". Y le pedí ayuda para ponérmelo, así no me olvidaba de devolvérselo a Miguelito...
Juro que si intentaba ponerlo celoso, no me salía tan bien. No sé si así lo sintió, pero yo me sentí una reina por segunda vez en el día.
El recital de Mataplantas estuvo increíble. Me enamoré del Teatro Ciego. Y me fui a dormir a lo de Miguelito.
El sábado tenía una cena que se sabía aburrida desde el mail con la invitación, pero quería ir. Atrapada en el aburrimiento, empecé a mandar mensajes. Entre ellos, a Adelino, quien (ya sabía yo) se iba a The Boliche con sus amigos. Llorándole mi aburrimiento me invitó a salir con ellos, idea por demás tentadora para continuar con mi plan "mirá lo copada que soy y lo mucho que te gusto pero no me tocás porque no te voy a dejar". Sin embargo, la noche fue por otros rumbos, y terminé en casa con linda compañía. Colgada y cachonda como estaba, recordé buscar el celular. Y encontré dos mensajitos de Adelino invocándome a la fiesta, recordándome con los temas, invitándome a acompañarlo. Admito que le respondí sólo para saber su respuesta, y encontré insistencia y borrachera alegre. Más allá de la molestia que le generó a mi compañero el hecho de que el celular siguiera sonando a las 5.30AM, me divertí. Me hubiera gustado mucho poder estar ahí, pero al mismo tiempo me alegró que me extrañara. Que lo disfrute.
Creo que debería explicar un poco mi situación, aunque no sé por qué, ya que ni siquiera sé si alguien la lee (y menos creo que a alguien le importe).
Tengo muchos problemas.
La enredadera de mi casa sigue creyendo que estamos en primavera, y no para crecer. Curiosa, sus ramitas verdes se extienden hacia el interior, con intenciones claramente imperialistas para extender sus dominios hacia las paredes internas de mi habitación. Como me da pena cortarla, me resigno a tejerla en los barrotes de la ventana, formando lo que algún día terminará siendo un colchoncito verde y vivo que impone barreras aduaneras a los rayitos de sol que pretendan conquistar los interiores de mi dormitorio.
Adelino anda medio desaparecido y yo feliz. Esa novia fantasma que tiene le deja sollozos de pollito mojado en el Muro y yo me río por dentro y por fuera. Mi viejo amigo está condenado a su propia libertad y no puede enfrentarla. Yo también soy todo lo libre que me permito, pero al menos no sufro. Tanto.
Sea como sea, mejor. Es necesario que me lo saque de encima. Los planes para el sábado se ahogaron de la noche a la mañana. Ya creo que tengo uno nuevo, no sé si mejor, o más divertido, pero de mínima pinta interesante. Y eso en estos tiempos no está nada mal.
Otro problema que tengo se llama facultad. Pero de ese no quiero hablar.
Mejor me pongo a bailar cumbia que esta negra la canta como nadie.