jueves, noviembre 17, 2011
Caperucita y Libertad
La Estatua de la Libertad porteña es una réplica de la mundialmente famosa dama de Nueva York, sólo que bastante más petisa. Fue realizada en hierro rojo y nada más y nada menos que por el mismo Bartholdi, escultor responsable de su gemela gigante y norteamericana. La estatua fue encargada por la Municipalidad de Buenos Aires al artista francés, cuya firma puede encontrarse al pie de la misma. Hoy por hoy se la puede visitar en las Barrancas de Belgrano, sobre la calle La Pampa, entre 11 de septiembre y Virrey Vertiz.
La otra pequeña maravilla es un monumento a Caperucita Roja. Buenos Aires ha de ser una de las pocas ciudades del mundo que homenajea a este clásico cuento tradicional. La preciosa estatua, hecha íntegramente en mármol, fue realizada por el escultor francés Jean Carlus. En ella, Caperucita cruza el bosque con una canastita en la mano y un Lobo espiándola por detrás.
Adquirida por la Municipalidad en 1937, el primer domicilio de Caperucita en Buenos Aires fue en la Plaza Lavalle, hasta que en 1972 se decidió que los bosques de Palermo serían un hogar más apropiado para ella.
Caperucita Roja estuvo tres meses y medio del año 2010 internada en las oficinas de restauración del Ministerio de Medio Ambiente y Espacio Público, y restaurada con la colaboración de Monumentos y Obras de Arte (MOA). Al pobre lobo hasta le faltaba una oreja, pero afortunadamente el equipo hizo un gran trabajo. Hoy puede visitársela en la Plaza Sicilia del Parque 3 de Febrero, mirando hacia la avenida Sarmiento (entre Libertador y Figueroa Alcorta, para los despistados).
lunes, noviembre 14, 2011
Un novio divino
Pero me re quiere, mi novio. Cuando dormíamos juntos él inconscientemente me abraza y me mima. ¿Eso es que me quiere, no? Digo "dormíamos" porque hace como diez días que no dormimos juntos, pobre, es que está a mil. ¿Coger, decís? Y, no, últimamente hace como mucho que no cogemos... Se lesionó en un partido, mi vida, y nada, después no volvió a darse. Sí, hace como tres semanas. Raro, no? Casi que cogía más soltera que de novia.
Sí, sí, te digo: una vez fuimos a pasear por la reserva. Sí, una vez. Sí, re lindo! Nada, pasa que habíamos quedado en salir ese sábado, viste, y lo llamé hasta que a las tres me mensajeó diciendo que recién volvía de lo del amigo... Sí, las tres de la tarde... ¿Un toque trash, no? Y nada, vino, pobre, sin dormir, y fuimos a pasear a la reserva. Yo estaba medio enojada pero como vino me lo tuve que tragar, viste, reaccionó. Un poco caracúlico todo el día, eso sí, pero bueno, no había dormido viste... tampoco se le puede pedir tanto...
Y no, ahora no sé... Hace dos días que no sé nada de él, no? No sé qué onda... Hoy tiene ensayo y mañana entrena, así que no creo que nos veamos... Y no, yo después tengo cosas y el finde siempre sale cada uno con sus amigos...
¿Vacaciones? Sí, qué sé yo, le pregunté si le gustaría hacer algo... Viste que medio que no opina mucho... Me deja decidir a mí... Me da un toque de paja tener que tomar siempre la iniciativa... Pero le pongo pilas a la relación...
¿Vos decís?
martes, noviembre 01, 2011
Cannabis Twitter Club - Grupo de Facebook cerrado
Mi experiencia como autocultivadora es escasa. Arranqué el año pasado con algunas semillas en la terraza de mi casa. A medida que el verano avanzaba noté que tenía muchas dudas ("¿por qué están amarillas las hojas?", "¿les faltará algún nutriente?", etc.), pero nadie a quien consultarlas. A través de algunas fotos en TwitPic, empecé a notar que no era la única con marihuanas en el hogar y Twitter en la computadora. Así fue cómo nació el Cannabis Twitter Club. Con rapidez, más cultivetas fueron apareciendo, y los 140 caracteres dejaron de alcanzar, de modo que armé el grupo en Facebook para nuestra comodidad.
El Cannabis Twitter Club o #CTC era un grupo cerrado (esto quiere decir que sólo sus miembros y administradores podían ver su contenido), y, la verdad, muy provechoso. Consultábamos dudas, compartíamos fotos de nuestras plantas, videos, anécdotas, etc. En Mayo instalamos la tradición de juntarnos a cenar todos los lunes a la nochecita, tradición que sigue hasta el día de hoy sin interrupciones. No sólo conseguí el asesoramiento que necesitaba para cuidar mis plantas, sino que también conocí a un grupo humano fabuloso y nos hicimos amigos.
A finales de Mayo salió publicada en el n°39 de la Revista THC una carta de lectores que había mandado contando esta experiencia.

La publicación llevaba en su tapa una foto de la marcha de 16.000 personas que se realizó en Buenos Aires el sábado 7 de Mayo, con el objetivo de reclamar por la despenalización del consumo y la tenencia de marihuana, en el marco de la GMM (Global Marihuana March), un evento mundial con repercusiones en muchísimas ciudades del mundo, y al que los primeros miembros del #CTC asistimos con alegría.
Mi carta en la THC significó un boom para el grupo - de repente teníamos muchísimas solicitudes de cultivadores que querían sumarse. El "grupo chico" de los usuarios "originales" nos volvimos administradores, y procurábamos conocer un poco a los nuevos miembros antes de aceptarlos, para no exponernos a todos a completos desconocidos. Uno es cultiveta pero no boludo, y el fantasma de un rati o, peor aún, un Claudito Izaguirre camuflado, nos perseguía un toque.
Pero el grupo floreció, cual marihuana en febrero. Llegamos a los 81 miembros, de puntos de todo el país (Entre Ríos, Olavarría, Misiones, Villa Gessell). Compartíamos fotos, videos, dudas y anécdotas con tranquilidad y alegría. Hasta ayer.
El 31 de Octubre, a la noche, descubro que me han cerrado mi perfil de Facebook. Y no sólo a mí. Todos los administradores del Cannabis Twitter Club en Facebook habían recibido la misma respuesta: su cuenta ha sido desactivada. Me loguié con mi usuario "real" y verifiqué lo que imaginaba: el grupo también había sido cerrado.
Cuando uno quiere ver por qué desactivaron su perfil, Facebook le explica que se debe a usar un nombre falso. Para poder volver a habilitar la cuenta, es necesario escanear un DNI emitido por el Estado con mi nombre real, que coincida con el de Facebook, y enviarselo a Zuckerberg de rodillas o a culo abierto.
Aquí es necesario hacer un parate. Es verdad que mi usuario no es mi nombre real. Claire Mandarina es sólo un pseudónimo, un nombre artístico, un pequeño disfraz 2.0. Y soy consciente de que rompí las reglas de Facebook al hacerme ese perfil. No me preocupa mi perfil. Me preocupan otras cosas.
La primera es los perfiles de todos los administradores del grupo que SÍ tenían su nombre real. Es el caso de Lisandro y de Gonzalo, por ejemplo. Muchos administradores mantenían contacto con sus clientes y/o empleadores a través de Facebook. Otros trabajan de community manager, y no quiero ni imaginarme qué significará esto para ellos.
Lo otro que me preocupa es el contacto con los 70 miembros del grupo que no eran administradores. El grupo era nuestro lugar de encuentro, y no tenemos otra forma de ubicarlos. Es una verdadera pena perder el contacto con tanta gente con la que compartíamos tantas cosas. Y ellos ni deben saber qué fue lo que pasó.
Yo no grito ¡CENSURA!, porque en Internet, es difícil hablar de censura. Lo que es evidente es que el Cannabis Twitter Club recibió una denuncia, vaya a saber de quién, y bajo qué cargos, y Facebook decidió decapitarlo, arrancarlo de raíz, borrar su absoluta existencia.
Algo fundamental: ninguno de los administradores recibió un mensaje que relacionara el cierre de su perfil con su participación como administrador en el grupo del #CTC. Todos recibimos el mensaje del "nombre falso". Nada lo linkea al grupo, el cual fue enterrado sin explicaciones. Facebook no se hace cargo del verdadero motivo por el cual nos cortó la cabeza.
Todo es un gran bajón, pero no vamos a dejar que nos tire abajo. El Cannabis Twitter Club no muere, se muda. Todavía no sabemos a dónde, pero no nos vamos a dejar amedrentar. Todos los miembros y administradores creemos firmemente que el autocultivo es un derecho de los consumidores, y la mejor y única arma que tenemos para luchar contra el narcotráfico. Vamos a seguir plantando, consultándonos, preguntando, rompiendo las pelotas a los gritos por nuestro derecho a cultivar y a agruparnos. Esto no se termina acá, muchachos.
Podrán cortar las flores, pero no pueden detener la primavera.
jueves, julio 28, 2011
#un25
25 pirulos. Una pendeja, ya no tan pendeja. Joven, seguro - ¿adulta? En proceso.
Algunos deseos materiales para este cumpleaños:
- Un par de patines, en camino. Mamá Mandarina se ecargará de ellos.
- Un juego de partituras para piano de canciones de Los Beatles. Eso sí me haría feliz.
- Un delantal para la cocina. Y un secalechugas. Fundamental.
- Un par de zapatos negros de taco.
- Unas flores de sativa
- Que Anaïs (mi druida lv8) sobreviva al enfrentamiento final contra los Rakashasa
miércoles, febrero 02, 2011
lunes, enero 10, 2011
Dime si miento, Pepe
- Dime si miento, Pepe.
- No sé si mientes, nunca puedo adivinarte.
- Me conoces, cariño. ¿Cuánto mentiría por una cosa así?
- Eres una manipuladora y una muy inteligente, la mentira es una herramienta natural para ti.
- No sabes de lo que hablas. (PAUSA) Una huella.
- ¿De animal?
- De dedos, digital. En el borde del sombrero. No me crees, Pepe.
- No te creo.
- De una gran energía. Una huella verde, brillante, culpable de asesinato.
- Estás loca.
- ¡No lo estoy! Es un delirio. Esa noche caminabas por la calle con el sobrero puesto.
- Son pocos pintores los que usan el verde.
- Verde, huella, sombrero. ¿A dónde nos llevan?
- Aún no sé si estás mintiendo.
- No lo estoy. ¿Lo estaré? Quizás todo sea un sueño.
- Quiero que veas el cadáver.
- ¿Dónde está?
- En el baúl, al lado de los libros.
- Los libros de tu madre.
- Así es.
- ¿Planeas guardarlo ahí mucho tiempo?
- Sólo hasta que empiece a apestar. Después se encargará Harold.
- No puedes resolver nada por ti mismo. Dependes de Harold, de mí, de los libros.
- De ti no dependo. Los libros son mi vida.
- Harold también.
- Tú lo sabes.
- ¿Vas a mostrarme el cadáver?
- Cuando estés lista.
- ¿No lo estoy?
- Me estás mintiendo.
- No lo sé, Pepe. No lo sé.
- Sé que ahora me estás mintiendo. El sombrero, la huella, todo es una excusa.
(PAUSA)
- Es una noche sin viento alguno.
- Diciembre es así, caluroso, letal.
- Quiero ver el cadáver.
- Y yo quiero que lo veas.
(Se levantan y caminan hacia el baúl, al lado de una biblioteca. Pepe levanta la tapa)
- Se ve horrible.
- Yo creo que se ve en paz.
- Pues yo creo que se ve horrible. La muerte no le sienta nada bien. Mira sus cejas, arqueadas, contraídas. Estar muerto le sorprende.
- Supongo que no se la vio venir.
- ¿No piensas cubrirlo con algo?
- La tapa del baúl basta. No creo que tenga frío.
- La muerte es un sitio caluroso.
- ¿Quieres tomar algo?
- Un whisky. Algo fuerte. Nada de esas mariconeadas frutales que tú disfrutas tanto.
- En seguida.
(Pepe se va. Ella vuelve a sentarse. La tapa del baúl ha quedado abierta. El cadáver asoma por el borde. Pepe vuelve con un vaso de whisky y uno de jugo de naranja)
- Aquí tienes.
- Gracias. Sabes, no se lo ve tan mal ahora. El baúl parece una cuna desde aquí.
- Ahora sí que no estás mintiendo.
- Antes tampoco lo estaba, Pepe. Era una huella, era verde, era tu sombrero.
- Deliras. Por sus propios recursos cayó en desgracia y terminó en mi baúl.
- Tú lo mataste.
- Claro que sí.
- Brindo por eso.
(Chocan los vasos y beben. Suena el timbre)
- Es Harold.
- Ve a abrirle.
(Pepe sale. Ella se levanta y va hacia el baúl)
- Solo te quedaste al final. Bien merecido, hijo de puta. No pienso llorarte.
(Se termina el whisky de un trago. Entran Pepe y Harold, quien lleva puestos unos guantes negros, de cuero)
domingo, diciembre 19, 2010
La línea de las pibas
martes, octubre 26, 2010
Found footage "Cinco historias para ellas"
Trabajo práctico para la materia Visión I de la Universidad del Cine. Material original: "Cinco historias para ellas" (Erika Lust, 2007).
Transexualidad global
Primero, cundiría el pánico. ¿Cómo explicar este fenómeno de transexualidad espontánea a escala global? El chabón de TN... bueno, la mujer, intentando dar la cara en los estudios, comentando un suceso que a él mismo, a vista de todos, le ha afectado. Mostraría un informe donde se ve hombres y mujeres, desconocidos, que no aporta a graficar la situación.
Los presidentes del mundo, países y corporaciones, se volvería mayoría femenina. ¿Qué influencia tendría esto en la polítical global? Me importa delirar acerca de otro tópico. Imagino cómo reaccionaría toda la gente que conozco. ¿Quién se atrevería a coger con su nuevo cuerpo por primera vez? Está clarísimo que en lo que de masturbación se trata, todos lo harían al primer momento de privacidad. Pero, ¿qué hay del sexo? Las personas heterosexuales, comenzarían a ver su género original como sexualmente apetitoso?
Algo me dice que las mujeres originales serían las primeras en avanzar. Imagino, de repente, tener porogona. Si los hombres quieren ponerla constantemente, una mujer devenida en hombre debería heredar esa energía. Imagino a los ex-hombres pensando a qué ex-mujer llamar para ser penetrado por primera vez. Elegirían bien, estoy segura. Alguien con quien tengan confianza para un momento tan íntimo. Al fin y al cabo, es su primera vez como mujeres.
Por mi parte, aprovecharía todas las oportunidades. Saldría de cacería machote, mearía de parado, me cagaría a trompadas. Tendría sexo con una mujer, y la haría gozar como nunca gozó como hombre. También llamaría a alguna ex-amiga yaoi friendly para que tengamos una dura sesión de sexo gay.
Pero eso sí, después de un tiempo, cuando todos ya nos hubiéramos acostumbrado al cambio, quisiera que todo volviese a la normalidad. Me gusta demasiado ser mujer. Sobtre todo porque no estoy obligada a lidiar con ellas. Y nada hay más histérico que un chabón devenido minitah.
jueves, mayo 20, 2010
Escribir por escribir
Hoy, o ayer, recordé que este era un espacio terapéutico, donde volcaba ideas y sentimientos sin miradas inquisidoras. Recordé cuando no buscaba el comentario o la lectura. Escribir por escribir, no para ser leído. Escribir porque no puedo evitarlo, porque lo disfruto, porque me construye.
Pienso demasiado las cosas. Todo el tiempo. Pero todo, eh? Constantemente midiendo, escuchando, intentando hacer o decir lo correcto y lo indicado. Creando la ilusión de que puedo controlarlo todo, una vez identificado. Y me doy cuenta de que no. Identificar, o creer que identifiqué, las personas y los hechos, no asegura una buena respuesta de mi parte.
Estoy cansada del racionalismo. De pensar constantemente. Quiero dejar de estar tan atenta, tan preocupada, tan encendida. Antes creía que ésta era la forma correcta de vivir, que reducía al mínimo los daños. Me doy cuenta de que no. Causo daños igual, involuntariamente. La gente se equivoca. Yo me equivoco. ¿Qué puedo hacer entonces?
Dedicarme con alegría y entusiasmo a las cosas que me hacen bien. Sacar energía de las cosas que me hacen mal. Dejar de preocuparme por ser correspondida. Dejar de torturarme con los espejos. ¿Podré lograrlo? Difícil. Dejar de pensar es dejar de ser como siempre fui. Pero bueno, no sé. Al menos aliviarlo.
Relax, Mandarina. Eres demasiado joven para vivir con arrugas de preocupación.
domingo, enero 03, 2010
Dos sueños
lunes, diciembre 28, 2009
lunes, diciembre 07, 2009
Easy Star All Stars en Niceto
martes, noviembre 24, 2009
Juego de rol
lunes, noviembre 23, 2009
Concurso Oblogo - Hipotecario
martes, noviembre 17, 2009
La mujer azul
Bien.
Buena forma de arrancar un miércoles.
Me desperezo. No es horas de estar laburando. ¿Cuántas horas hace que estoy frente a esta computadora? ¿Seis, siete, nueve?... Perdí la noción del tiempo en la noche. Me pregunto cuánto tiempo tardará su anilina en impregnarme la piel y teñirme de azul. Falta poco, estoy segura.
En efecto.
El líquido entra por mis poros como lombrices microscópicas que alcanzan mi sistema circulatorio. Me cambian. La sangre entra en ebullición fría y me recorre, renovándome. La siento avanzar. Mis brazos se oscurecen y la tintura avanza. La piel se me va enfriando en su inevitable avance. Siento revoluciones microscópicas en mis arterias, como fuegos dulces que explotan en la piel. Crecen pimpollos celestes en los lóbulos de mis orejas, y florecen margaritas turquesas en mi cintura. Un barco pirata iza sus velas sobre el océano embravecido de mi espalda. La noche no me tiñe homogénea, sino versátil - tornasoles y sombras me decoran según la luz. Me sacudo el vestido y me trepo a la ventana abierta: el frío de mi madre me golpea en la cara y los pechos se me erizan. Es una linda noche.
Salgo al patio de mis colores y miro para arriba. El cielo brilla alfombrado de nubes lilas, es imposible adivinar la luna. Me reflejo más violeta en esta luz, tengo que andar con cuidado.
No sea cosa que las presas me vean venir.
domingo, noviembre 15, 2009
Y sin embargo, mujer
viernes, noviembre 13, 2009
Hollywood Mar del Plata
miércoles, noviembre 11, 2009
Una decisión a tomar
Me encuentro en tiempos de encrucijada y tomas de decisiones. Para poder explicarlas, necesito retratar mi realidad laboral.
Trabajo desde el pasado mes de Junio en un convenio entre el CONICET y el Ministerio de Desarrollo Social. El mismo consiste en que el CONICET armó un grupo de trabajo que da de alta en el sistema de ANSES a los beneficiarios de las pensiones otorgadas por la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales (CNPA). Mi trabajo, entonces, era responsable de altas o data entry. Lo que se dice tipear numeritos todo el día.
Cada dos meses el convenio se renovaba y pasaba una nueva partida de expedientes a dar de alta. Hasta la semana pasada ese fue mi trabajo. ¿Cuál fue el problema entonces?
En principio, laburaba en negro. Lo que se dice negro noche. No firmé ningún tipo de contrato, sólo una declaración jurada de confidencialidad de los beneficiarios de las pensiones. Me tuve que anotar como monotributista y presentar factura para cobrar... cuando cobraba.
Al día de hoy (11/11), todavía me deben los pagos de septiembre y octubre. Agosto lo cobré hace dos semanas (o sea, a finales de octubre). El retraso de los pagos llega a los dos meses y nadie se inmuta por modificarlo - dicen que no hay nada que puedan hacer, que las partidas presupuestarias, que el Ministerio, que la mar en coche. Y lo mejor de todo es que nos aseguraron que esto va a seguir siendo así. Lo que laburaremos en Noviembre y Diciembre recién lo cobraremos en Marzo/Abril - y ni hablar de Enero y Febrero.
Con motivo del enorme atraso de los pagos algunos pibes armaron quilombo y un día cayó una inspección del Ministerio de Trabajo. No sé muy bien qué pasó porque fue en el otro turno, pero tengo entendido que se inició una causa sumaria... que igual no solucionó nada.
Con motivo de esto las altas cúpulas decidieron que antes de la firma del nuevo convenio (Nov-Dic) se convocará a los laburantes a través de una mujer de RRHH y que nos harán firmar un contrato de locación de servicios. Lo que sería subir medio escalón hacia la legalidad laboral (sólo medio). Pero, aún así, seguiremos cobrando con dos meses de demora.
¿Cuál es el problema de esto?... Al demorarse tanto los pagos, cuando finalmente llegan lo único que tenemos son deudas. La plata llega y se va instantáneamente porque ni siquiera nos pagan los meses atrasados juntos, sino de a uno. Veo escurrise mi salario entre mis dedo como un puñado de arena. Esto genera que me tome el laburo cada día menos en serio... ¿cómo pueden pedir algún tipo de compromiso si ellos mismos no pueden cumplir el más básico de todos? Yo vendo mi fuerza de trabajo - si no me la pagan, ¿dónde está el beneficio? ¿Dónde la seriedad?
Estos días de parate entre convenios me están haciendo pensar mucho. Y la verdad es que no sé si quiero volver ahí. Los pros siguen existiendo: son pocas horas, el laburo es sencillo, hay buen ambiente laboral y dentro de todo es un buen sueldo. ¿Pero de qué me sirve un buen sueldo si no lo cobro? Lo que más me molesta es la actitud de los gerentes - como si debiéramos estar agradecidos de que, aunque sea, tenemos laburo. Como si pedir lo pagos en tiempo fuera un reclamo sindical desmedido y caprichoso. Ni hablar de tener vacaciones (ni siquiera pagas! vacaciones sin cobrar!) - nos fue negado al momento de sugerirlo.
De modo que estoy en tiempos de encrucijada. He comenzado a considerar la posibilidad de patear el tablero y apostar un todo o nada a lo que realmente me gustaría dedicarme: escribir. Emprolijar mi CV, armarme un lindo portfolio y empezar a golpear puertas de revistas ofreciéndome como freelancer. Moverme por Twitter, Linkedin, cualquier lado: todo contacto sirve, y algo de talento tengo. Además tengo el colchoncito de los dos meses que me deben, de modo que no quedo en tetas totales: en cierta forma me obligan a ahorrar, aunque sea un poquito. Jugármela en mi vida de una buena vez.
Pero tengo miedo. Tengo miedo a mis cuelgues y mi dispersión horaria; tengo miedo de fracasar rotundamente, y no por mi falta de energías sino mi falta de organización. Necesito entrar en la rueda, fabricarla, encontrarla. Pero creo que una vez que esté adentro, la cosa va a girar bien.
lunes, octubre 26, 2009
La mujer roja
Esa noche soñé con ella por primera vez. Tan difusa su imagen en la realidad como en el sueño, la mujer roja me tocaba y la piel quemaba, pero no dolía. Olía a pelo chamuscado, a víctima de un demonio, a amor sin mañana. Cuando me desperté estaba muy transpirado, y las sábanas humeaban en silencio.
Al día siguiente llegué a la conclusión de que ella era una alucinación producida por la falta de sueño o el exceso de antidepresivos. Me convencí de que la visión del colectivo había sido un delirio momentáneo, o que me había quedado dormido. Ese tipo de cosas pasan seguido... no?
Pero a la tarde tuvimos una reunión de trabajo con varios socios del buffet. Estaba concentrado en los números y datos que tenía que informar en la reunión, cuando la vi sentada en un rincón. Piernas cruzadas, un brazo sobre el regazo y otro sosteniéndole la barbilla. Me estaba sonriendo. A mí. Se me cayeron todos los papeles y los levanté, muy nervioso. Miré a los otros socios del estudio pero ningún otro parecía prestarle atenció a esa silla de rincón donde una mujer roja presenciaba la reunión. Mi actitud de espásmico le divertía. Se reía con dulzura viéndome ordenar los papeles, mirar de reojo y ponerme nervioso como un nene de primaria. Sus chispitas saltaban al rededor sin llegar a tocar nada, y se dedicaba sólo a mirarme trabajar. No prestaba atención a lo que los demás decían, y yo tampoco. De repente un compañero me tocó el hombro, era mi turno para hablar. Empecé a balbucear tontamente, leyendo cifras desordenadas, sintiendo de repente mucho calor. La vi reirse, divertida de mi bochorno, pero con mucha ternura, como una novia cuando te ve tropezar en la calle. Apagaron la luz para mostrar unas diapositivas, y de repente todo se oscureció demasiado. Ella brillaba como una antorcha encendida que empezaba a consumirse. Movió los dedos de una mano, como un saludo, y se la tragó la noche. Cuando las luces volvieron, mi miedo se confirmó: había desaparecido otra vez.
Soñé con ella por segunda vez. La veía e intentaba hablarle, preguntarle quién o qué era, qué quería conmigo, algún tipo de explicación, pero ella se limitaba a reirse y besarme la punta de la nariz hasta que me abandonaba a abrazarla una vez más.
Al día siguiente la busqué por todas partes. Cada paso que daba era una posibilidad de encontrarla en una esquina. En el estudio pasé algunas veces para mirar la silla vacía desde la cual me había mirado toda la reunión, pero nunca volvió a aparecer. Para las nueve de la noche ya había perdido las esperanzas, y además tenía una cita con Sofía, una chica con la que venía saliendo hacía ya varios meses. Me bañé, me empilché, me vestí como un macho ganador y salí a la calle despreciando una mujer imaginaria para ir a buscar una real.
Durante la cita ya había logrado relajarme. Sofía es una mina simple. No muy brillante pero con un lomazo impresionante. Además cocina como los dioses, y se deja manosear como corresponde. La cena estaba exquisita y el vino aún más. Al poco rato mandé a Sofía a arrodillarse ante mí para que disfrutara de su postre. Ya estaba sumergido en el placer, cuando de repente la volví a ver. Mucho más cerca que cualquier otra vez en vigilia, la mujer roja se me acercaba lentamente, radiante. Debo admitir que me asusté. Sobre todo cuando empecé a sentir las chispas sobre mi piel, reales, quemando sin doler. No me atreví a detener a Sofía, estaba paralizado. Y entonces, con voz de lava dulce y aliento a cenizas frescas, la mujer roja me susurró al oído:
Respondiendo a tu pregunta, yo soy todo lo que te falta.





